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En 1939 Trotsky escribía en un editorial de Clave, la revista que publicó durante su estancia en México, las siguientes líneas refiriéndose a las elecciones presidenciales de 1940:

“Algunos lectores nos preguntan cuál es la política de nuestra revista en la campaña presidencial. Contestamos: Nuestra revista no toma parte en la lucha de candidaturas. No a consecuencia, es claro, del prejuicio anarquista sobre la no participación en la política: Adónde lleva realmente este prejuicio, ya lo hemos visto más de una vez en Francia, en España y en México mismo. No. Estamos por la participación más activa de los obreros en la política. Pero por la participación independiente. En México, actualmente, no hay ningún partido obrero, ningún sindicato que desrrolle una política clasista independiente y que sea capaz de lanzar una candidatura independiente. En estas condiciones lo único que podemos hacer es limitarnos a la propaganda marxista y a la preparación del futuro partido independiente del proletariado”. (Clave. Tribuna marxista, fechada en marzo de 1939).

Casi ochenta años después podemos decir que son palabras que se aplican del todo a la situación actual de los trabajadores y sus aliados los explotados y oprimidos de todo México y también podemos enfatizar y repetir varias veces, como Trotsky lo hace en el párrafo citado, la palabra independiente.

El intento no logrado de inscribir en las boletas electorales a la candidata apoyada con el Consejo Nacional Indígena y por el EZLN, María de Jesús Patricio Martínez, más conocida como Marichuy, plantea que este año tampoco los trabajadores han podido presentar una alternativa independiente y de nuevo en México no ha podido forjarse una alternativa política nacional que represente en forma independiente y democrática a los intereses y objetivos de los trabajadores y de sus aliados. 

Sólo ha habido tres ocasiones en los últimos cien años en las que las fuerzas socialistas y referentes de los trabajadores han logrado postular candidaturas presidenciales independientes a los bloques burgueses: en 1976 la candidatura de Valentín Campa, conspicuo líder comunista, en 1982, las candidaturas de Rosario Ibarra postulada por el PRT y Martínez Verdugo postulado por el PSUM y en 1988 de nuevo la candidatura de Rosario Ibarra del PRT.

Para los socialistas revolucionarios este es un desafío mayor. Es evidente que la razón profunda de esta ausencia de alternativa de los trabajadores está vinculada a la subordinación histórica del movimiento de los trabajadores a los intereses corporativos del estado capitalista que a través de sus partidos (en especial el PRI) lo ha controlado.  Esta situación es la expresión política de luchas proletarias que en su mayor parte han sido derrotadas por la combinación de los métodos represivos y la enajenación política e ideológica de los trabajadores.

Los tiempos que vienen anuncian nuevas situaciones. Una de ellas es que el crecimiento de las masas de trabajadores, de sus necesidades, de la explotación recrudecida que sufren y de la acumulación de agravios, prepara casi inevitablemente una ruptura de esta situación tan duradera. La forma de preparase para desempeñar un papel de orientación y de superación de la misma, tarea que justifica la existencia de los nuestros grupos socialistas, democráticos e internacionalistas es la de no esconder nuestras ideas programáticas, una de ellas, fundamental es que la independencia de clase (política e ideológica) es la condición necesaria y suficiente para el surgimiento del factor revolucionario por excelencia en la sociedad capitalista: un proletariado consciente de sus intereses tanto presentes como históricos como una fuerza anticapitalista, socialista.

Para nosotros en las elecciones del 1° de julio próximo no hay ningún representante de nuestros principios, de nuestras demandas y de nuestro objetivo socialista e internacionalista. Por eso no llamaremos a votar por ninguno de los candidatos “registrados”. Y consideramos un error estratégico enorme llamar y promover ilusiones en las candidaturas burguesas, en especial de la de AMLO. No será necesario que pase mucho tiempo después de los resultados del 1° de julio, sean ellos los que sean, para que se demuestre la importancia de sembrar entre la vanguardia de los trabajadores la semilla de la independencia de clase política e ideológica para que se inicie el surgimiento de una fuerza masiva organizada consciente, libertaria  y emancipada de los trabajadores.

Ciudad de México, 19 de febrero de 2018

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