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Política editorial

Guerrilla Comunicacional México

“Periodismo revolucionario que hace historia”

En Guerrilla Comunicacional México (GCM) partimos de una posición política anticapitalista y socialista. Nuestro proyecto de socialismo busca la construcción de una organización política de vanguardia que le dé dirección revolucionaria a las diferentes luchas sociales, para alcanzar la conquista del poder político para el proletariado. Partimos del análisis que toda forma forma de opresión tiene su raíz en la sociedad dividida en clases. Buscamos la transformación material y económica de la sociedad, queremos la planificación y el control colectivo de los medios de producción y de la economía; la autodeterminación colectiva y el desarrollo individual de los seres humanos; la planificación ambiental de la sociedad; el progreso de las fuerzas productivas para aminorar las horas de trabajo; el desarrollo de las ciencias, las tecnologías y las técnicas para dotar a la sociedad de herramientas que ayuden al bien común en campos como la salud, el esparcimiento, la creatividad, las relaciones sociales.

Desde GCM, luchamos contra todo tipo de opresión y explotación pero eso no implica que todas las luchas sean iguales, pese a que tengan la misma importancia para llegar al modelo socialista, reconocemos la independencia de cada una de ellas y sus particularidades, de ahí que a continuación presentemos la línea política de nuestras posiciones frente a las diversas luchas. En GCM, reivindicamos la idea socialista planteada por Marx y Engels y puesta en práctica por Lenin y Trotsky en Rusia durante el siglo XX. Somos críticos a las amargas experiencias e ideas que dejaron los estados del “socialismo real”, como la URSS, Corea del Norte, República Democrática de Alemania, China y Laos; y críticos a los populismos como Venezuela y Bolivia. Desde GCM planteamos un socialismo democrático, internacionalista, revolucionario, feminista, indigenista, ambientalista, científico, antiburocrático.

Por tanto, está de más decir que nos deslindamos de posiciones reformistas como las de los actuales partidos electorales que se dicen de «izquierda» pero que a través de sus prácticas sólo perpetúan el estado actual de las cosas. Todo lo que involucra a GCM está construida y es mantenida con base en un esfuerzo colectivo, con recursos propios y sin financiamiento de ningún partido político o institución gubernamental. GCM esta compuesta por mujeres y hombres comprometidas por el cambio radical de las cosas.

Las ideas, investigaciones, opiniones, etc., vertidas por los autores son responsabilidad exclusiva de los mismos, pero se cuidará que ellas sean compatibles con las líneas políticas, prestigio e intereses de la página. Autorizamos la reproducción total o parcial de los contenidos siempre que se cite la fuente y sea sin fines comerciales.

Sobre el Ambientalismo

En GCM luchamos por un Ambientalismo sostenible, creemos en la necesidad de la combinación de la investigación científica y proyectos ambientales de gran exactitud para profundizar y transmitir la importancia del ambiente y áreas naturales para la vida humana y de todas las especies. Estamos por la concienciación de la conservación y la sostenibilidad de estos espacios como parte de un bien común, que no debe ser explotado en forma desmedida. Hasta la fecha el modelo capitalista explota el medio ambiente para obtener excedentes productivos con la finalidad de acumular y aumentar su ganancia, dejando de lado los impactos irreversibles que ha ocasionado; además, abusa de la población con salarios de hambre o desplazándolos de sus territorios, de ahí que estemos en contra de los modelos que hoy en día se utilizan. Desde GCM luchamos por una administración de los recursos de manera sostenible y porque las propias comunidades que en ellas se encuentran tengan una soberanía alimentaria. Además, luchamos contra los impactos que producen las grandes empresas de construcción en las áreas naturales y estamos por un turismo consciente de la importancia del ambiente.

Sobre los transgénicos

En GCM, estamos contra los productos transgénicos porque esconden los problemas de fondo basados en la propiedad privada y la apropiación individual de los productos así como en la mala distribución de los alimentos. El efecto es producido por empresas trasnacionales que tienen los monopolios de las semillas y orillan a los agricultores a consumirlas; de igual manera, despojan a los pobladores de sus dinámicas e identidades de producción y consumo, invadiendo sus comunidades o hasta desplazándolas de ellas. En GCM estamos en contra de las consecuencias que han demostrado ser negativas en la producción de dichos alimentos, como la eliminación de flora y fauna del lugar, contaminación del agua o esterilización de la tierra; así como contra el proceso para obtenerlos puesto que no hay un control ni estudios exhaustivos sobre los productos químicos que rodean la producción, como los fertilizantes e insecticidas. Consideramos que la ciencia no ha agotado sus investigaciones para conocer el impacto que tienen en el ecosistema y medio ambiente, causando daños que aún son incalculables. Además, sostenemos que la cuestión no es una competencia por producir más alimentos, sino tener una política de distribución a nivel mundial donde se pueda hacer un intercambio que abasta a la población. De ahí que luchemos por avanzar hacia un modelo de ambientalismo sostenible en defensa de la tierra y el territorio y contra la explotación del medio ambiente, los ecosistemas y las comunidades.

Sobre el feminismo

En GCM tenemos una posición de feminismo de clase, esto significa que nos reconocemos como mujeres proletarias que estamos en contra de la opresión estructural del sistema capitalista que utiliza al patriarcado para la explotación específica de nuestro género. A diferencia del feminismo liberal, luchamos por algo más que por nuestros derechos; buscamos una transformación radical de las relaciones sociales y de producción, donde dejemos de ser omitidas y violentadas desde la cultura y la economía. Nosotras luchamos contra la explotación de nuestro género, contra la idea de la mujer como un objeto o propiedad y contra la esclavitud de género. Nuestra idea de feminismo es socialista, queremos acabar las formas de dominación que el patriarcado reproduce y que las pone a disposición del capitalismo. Reconocemos al cuerpo como un territorio del que las mujeres hemos sido despojadas a conveniencia y luchamos por la libre decisión de uso de éste.

Como nota, decimos que dentro de nuestra política editorial se encuentra el no reproducir fotografías, imágenes o videos que hagan referencia a la mujer como objeto o propiedad de manera explícita y sin justificación teórica socialista.

Sobre la prostitución

Reconocemos que hay condiciones materiales que vulneran a la mujer y que orillan a que se vendan como género, pero señalamos como responsables al capitalismo y al patriarcado. La prostitución es una industria del capital, que reproduce modelos de sometimiento, esclavitud y dominación de las mujeres. Para nosotras, no es una cuestión moral la que está de fondo, sino de las relaciones de producción en que estamos sometidas. Desde el momento histórico en que nos situamos, en el contexto de las relaciones de explotación, desde GCM decimos que estamos en contra de la prostitución ya que es una industria complaciente que es dirigida por el patriarcado y, cuestionamos si es una actividad productiva ya que la mujer no se involucra en el entorno laboral, sino que es sometida y en la mayoría de los casos, obligada por fuerzas como la trata de personas.

Sobre los feminicidios

Por la naturaleza de nuestra posición feminista, repudiamos cualquier acto de violencia hacia a la mujer, siendo la más grave el asesinato por el hecho de ser mujer. Consideramos que es consecuencia de ver a la mujer como un objeto o como propiedad. Son crímenes de discriminación y odio que va acompañada por la desvalorización de las mujeres que el patriarcado impone.

Sobre el aborto

Desde GCM estamos a favor del aborto libre, gratuito y con apoyo psicológico antes y después de la interrupción, ya que es todo un proceso físico y psicológico. Una vez más, señalamos que no es una cuestión moral, sino una reapropiación del cuerpo de la mujer como territorio del que ha sido despojada. Luchamos contra los estereotipos sociales y roles de género, donde la mujer se ve obligada por una cultura patriarcal a tener hijos.

El aborto sigue siendo un tabú social, que es mal visto por la cultura patriarcal a la que nos hemos referido. De ahí que consideremos el acto de abortar, como una forma de reapropiación del cuerpo como territorio, totalmente respetable en una sociedad desigual como la nuestra, que debe luchar por terminar con todas las formas de violencia de la mujer.

Sobre la diversidad sexual

La opresión a la comunidad homosexual tiene sus raíces en los cimientos del sistema capitalista, el patriarcado y el machismo, que imponen un modelo de familia heterosexual, nuclear y monogámica, por tanto, impone un sistema de valores, de moralidades y de cultura que ahora mismo rigen nuestra sociedad. El modelo de familia tradicional ha ayudado a lo largo del tiempo, a producir y reproducir la lógica de dominación y explotación, con roles de género y estereotipos predeterminados. Cualquier cosa que atente contra eso, será mal visto porque en riesgo un modelo que se ha establecido. De ahí, que otras sexualidades sean criminalizadas y satanizadas por las instituciones oficiales

Por eso, desde GCM, creemos que los seres humanos pueden y deben expresar sus sentimientos sin el temor, ni el prejuicio con el que la sociedad capitalista patriarcal ha tratado tradicionalmente a las expresiones, preferencias y relaciones homosexuales. Nuestro apoyo va dirigido por igual a la población: Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Travesti, Transgénero, Intersexual y todas aquellas expresiones de diversidad sexual que son producto de la expresión de la colectividad humana.

Manifestamos nuestro rechazo a todas aquellas expresiones de discriminación, agresión u presión ante cualquier ser humano por el simple hecho se su preferencia sexual. Y comunicamos que estamos a favor de la adopción homoparental y de la unión civil entre personas del mismo sexo, como una forma de trascender el moralismo y la mistificación que se nos han impuesto.

Lenguaje combativo

En GCM estamos a favor de un lenguaje combativo para reflejar la desigualdad existente que el capitalismo y el patriarcado producen. El lenguaje es una expresión de la cultura cotidiana y como hemos mencionado en apartados anteriores, la cultura actual es producto de un sistema de dominación. Por tanto el lenguaje debe ayudar a la visibilización y sensibilización de las problemáticas sociales. Desde GCM nos expresaremos con el femenino genérico cuando tratemos temas que estén relacionados con la lucha feminista y sus problemáticas. Hemos optado por llamar a este tipo de lenguaje como «lenguaje combativo», porque transgrede a las formas establecidas de lenguaje institucionalizado y porque nos ayuda en la lucha feminista y clasista contra el sistema capitalista.

Drogas y narcotráfico

Nos declaramos a favor de la despenalización de drogas blandas y no sintéticas, para mayores de edad, con uso recreativo y medicinal así como el cultivo propio. Consideramos que debe ser profundizado el conocimiento científico y las aplicaciones medicinales de este tipo de drogas y deben dejarse de ver como un tabú social. Despenalizando las drogas podemos socavar la industria criminal del tráfico de drogas que ha causado muertes, desapariciones y despojos en la sociedad mexicana.

En GCM creemos que el narcotráfico no es asunto de criminales que actúan al margen del sistema, el narcotráfico es producto del sistema capitalista, su mercado. La industria del narcotráfico responde, en todos sus aspectos, a la lógica del capitalismo general y en particular en su etapa de globalización. Es, además, en todas sus ramas, un espacio privilegiado para las ganancias extraordinarias para banqueros, políticos y empresarios. Por otro lado, desde nuestra postura ambientalista, señalamos que se deben de hacer estudios sobre el impacto en el medio ambiente y ecosistemas a la hora de la producción de drogas por la amenaza que representa el uso de insecticidas, sustancias cloradas, combustibles y óxidos en los procesos de producción.
Resaltamos que el narcotráfico, al ser un ente trasnacional, refuerza la economía global y a la élite político-económica mundial. Lo anterior se da al facilitar los procesos de circulación, despojo y acumulación de capital, pero también al generar nuevos instrumentos de control, dominación, coerción, desaparición y la eliminación de poblaciones.

Indianismo*

Desde GCM estamos a favor de la autodeterminación de los pueblos nativos o indígenas. Pensamos que gran parte del conocimiento que estos pueblos tienen puede ser de gran utilidad a la sociedad actual, su amplio conocimiento en herbolaria, animales, astronomía, geografía, organización, alimentación, son elementos que pueden brindarnos a toda la humanidad un mejor vivir. Valoramos el conocimiento que los indígenas han desarrollado y cultivado. Sin embargo mantenemos una postura crítica hacia aquellas tradiciones y usos de los pueblos nativos que perpetúan alguna de las formas de opresión sobre otros individuos.

Nuestra postura es en contra de cualquier tipo de etnocentrismo, racismo o discriminación contra los pueblos indígenas. Luchamos por el reconocimiento de su existencia como comunidades propias, plenamente capacitadas para gobernarse por sí mismas, de acuerdo con sus tradiciones, usos y costumbres. Desde GCM luchamos por la proletarización del indígena, la cual no debe ser por decreto ni mucho menos impuesto, sino a través de un proceso de concienciación donde los medios de producción pasen a sus manos, se distribuyan y colectivicen con apoyo de un estado socialista; el cual, no implica la desaparición de sus tradiciones, sino la raíz del sistema económico que afecta a dicho sector.

* Diferencias entre indianismo e indigenismo: el primero se entiende como una política de empoderamiento por parte de los mismos indígenas, yendo en contrapartida al indigenismo como práctica asimilacionista y homogeneizadora realizada por el Estado nación, durante buena parte del siglo XX. La situación no se reduce a una mera diferencia semántica, sino a prácticas pasadas y actuales que, con diferentes nombres, se emplean en marcos de contrainsurgencia en contra de los pueblos indios.

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