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Por Por Nelson Marinelli

El atentado terrorista de Barcelona reivindicado por el Estado Islámico, que ha dejado más de una docena de muertos y ochenta heridos es de un claro carácter fascista, que tiene como víctimas a hombres, mujeres y niños que paseaban por el centro de la ciudad catalana en plena temporada vacacional.

Ninguna razón puede aducirse para justificar este atentado a la población civil que merece el más intenso repudio de todos los trabajadores y las organizaciones revolucionarias del mundo.

Pero esto no supone apoyo alguno a las autoridades del gobierno central español ni del catalán que, pese a sus divergencias sobre el tema soberanista, esta misma semana no han dudado en militarizar –en conjunto- a los trabajadores del principal aeropuerto de la ciudad que se encontraban en huelga en reclamo de mejores salarios.

Y que utilizarán el atentado como pretexto para reforzar la militarización y el control social en España –y, en Cataluña en particular- así como para seguir justificando las masacres imperialistas, con la excusa de la “guerra contra el terrorismo”.

En esto no hay diferencias políticas entre gobiernos “progresistas” y “conservadores”. La virtual militarización francesa fue impuesta por el “socialista” François Hollande y lo mantiene la actual administración de Emmanuel Macron. Y otro tanto sucede con el gobierno conservador inglés y el laborista de Sadiq Khan, alcalde laborista de la capital de ese país, que coincidieron en la decisión de que haya “más policías en nuestras calles”.

En lo que respecta al gobierno de Mariano Rajoy, la represión está al servicio de un profundo ajuste antiobrero, que incluyó una reforma que ha abaratado el despido y facilita la baja de salarios. Las reformas financieras acabaron en el rescate de la banca. Esto, en plena recesión y con seis millones de desocupados.

Estos atentados son el coletazo de la barbarie orquestada por el imperialismo en Medio Oriente, Afganistán y el norte de África, donde se han desatado guerras y masacres con millones de víctimas, con el propósito de establecer gobiernos títeres y avanzar en la colonización de esas regiones. España es soporte de la coalición que bombardea Siria por medio de una presencia militar en la frontera turco-siria.

Para los revolucionarios y los trabajadores de todo el mundo, el repudio al terror fascista debe ir ligado a la pelea por expulsar al imperialismo de Medio Oriente, y de todo el resto de los países invadidos y por el derecho a la autodeterminación de los pueblos y por la revolución socialista internacional.

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