El siguiente artículo es Anticopyright, fue realizado para rescatar y analizar un hecho minimizado y desdibujado por la barbarie. Han pasado 10 años de estos hechos dignos de la introspección.
Para otros escritos y zines, mi correo es: 6erardoMendez@gmail.com
¡Disfruten la lectura!


Por Gerardo Méndez

En medio de la polarización y conflicto social que dejo el proceso electoral 2006, el inicio de llamada ‘Guerra contra el narco’, la salida del ejército a las calles y su militarización, las relaciones de violencia se comenzaron a expandir, diversificar y a potencializar.
En Marzo del 2008 -después de meses de reaccionaria propaganda- más de 800 jóvenes se congregaron en la plaza de armas de Querétaro. El motivo: “cazar emos”. Acto que desencadenaría más agresiones y división en la ya desarticulada juventud mexicana.

La convocatoria al “Movimiento Anti-Emo” era un llamado enérgico a las agresiones físicas-verbales, al rechazo y la discriminación. En estos llamados se les imputaban preferencias sexuales al llamarlos “omos” y decir que “escuchaban música homosexual, actuaban, vestían y eran homosexuales”.
Las agresiones, que en su inmensa mayoría fueron contra los hombres, estaban construidas con fuertes componentes homófonos-transfobos, ya que la forma de vestir era indiferenciada entre sexos. La indumentaria -uno de los elementos de identidad grupal- era el fleco, cabello largo, esmalte, maquillaje, ropa ajustada, aretes y accesorios, mucha de esta indumentaria en los 80’s fue utilizada por la escena Sleaze Glam/Hair Metal/Hard Rock, pero, tanto Rockstars como fanáticos de la escena, no sufrieron las agresiones que los emos debido que reafirmaban su masculinidad constantemente con actitudes y canciones machistas.

La naturalización de las relaciones de violencia en el 2do país con más asesinatos por homofobia en América, el no reconocimiento social de la diversidad sexual y la precarización en el valor de los cuerpos que devienen en sistemáticas violaciones de derechos humanos, produjeron más desigualdad, discriminación, represión y violaciones a la libertades de expresión/asociación/reunión, de las que ya había.

Diversas líneas de investigadores en fenómenos juveniles mostraron que tras las agresiones contra los emos estaban grupos panistas y de la extrema derecha, intentando acabar con sectores a los que identifican como homosexuales y, a su vez, fomentando la división social entre la juventud, para mantener este sector vulnerable, poco crítico, alerta y demandante en medio de la guerra social.
Páginas cómo “poderjoven.gob.mx” -del Instituto Mexicano de la Juventud, “senderodelmesias.blogspot.com”, blogs de ultraderecha, páginas creadas en la misma fecha que compartían el mismo contenido, 4 televisoras, específicamente 3 programas de TV, 2 radioemisoras, los periódicos La Jornada, El Sol de México, Milenio y Reforma -quienes recibieron reclamaciones de oficio por el contenido homófono en sus notas-, un Vlogger llamado “el anticristo”, el ex-conductor de televisa “Kristoff” y miles de ecos, fueron parte de esta decadente función.

Los espacios mediáticos masivos presentaron una visión sensacionalista, estereotipada e irresponsable de los emos. Se expusieron de forma amarillista ficciones del proceso de desarrollo, como la búsqueda del sentido de pertenencia e identidad, la aceptación y el mutuo reconocimiento, la creación de vínculos y expresiones. Se expusieron a sujetos vulnerables, susceptibles a las drogas, a las agresiones y con proclividad al suicidio, pero a la vez nunca se mencionó el alto índice de suicidio entre los jóvenes mexicanos, las condiciones que lo propician, ni el alza en suicidios que al término de la gestión de Calderón había aumentado poco más de 550%.

Diversos sectores juveniles con expresiones disidentes han sufrido juicios conservadores/aburguesados, construcciones y proscripciones criminalizantes de distintos sectores de la sociedad, lo que ocurrió con los emos, también paso con otras culturas, movimientos sociales, estilos y manifestaciones juveniles, como: los pachucos, rockanroleros, hippies, cholos, punks, góticos, skaters y chavos banda.
México tiene cerca de 70 años con este tipo de grupos juveniles, sólo que no se notaba el interclasismo en su ideología/filosofía e intergeográficos.

La música emo o “Emotional hardcore” es un género influenciado por el hardcore punk de los 80’s, que paulatinamente fue sustituyendo su crítica y sus propuestas políticas por las angustias existenciales individuales.
A finales de los 90’s e inicios del nuevo milenio el internet permitió promocionar el trabajo de miles de bandas “indie” o independientes, hecho que sería capitalizado por la industria musical, empaquetando y comercializando una mercancía más.
Los Emos, a diferencia de otros grupos, no realizaron una producción cultural, sus actos se reducían más al consumo <<espectacular>> de música, indumentarias, textos e imágenes de un nihilismo cosmético mercantil.

La violencia hacia los emos fue una expresión reaccionaria patriarcal, el resultado de un conservadurismo violento fomentado incluso desde el poder ante el fracaso del estado-capital en crisis, incapaz de convertir la explotación en beneficios laborales, educativos, derechos, espacios y oportunidades para la juventud mexicana.
El subsecretario del GDF, en su momento señaló que había intereses económicos detrás de los llamados a atacar a emos y que se trataba de una manipulación en aras de un beneficio particular, pero tiempo después se negó a platicar entorno a esas declaraciones.

Los emos fueron presas del <<heteronormativismo>>, un conjunto de relaciones de poder de regímenes biopolíticos totalitarios que presentan la no-heterosexualidad como aberrante y disfuncional para la sociedad, que impone prácticas y conductas, al punto de que cualquier trasgresión de valores, constructos y normas se paguen con una “justificada” e institucionalizada agresión, discriminación, estigmatización y exclusión, mediante los diferentes mecanismos sociales, médicos, educativos, religiosos, jurídicos.
Sin embargo, la heteronorma también afecta a quienes tiene preferencias “normales”, ya que circunscribe comportamientos dentro de roles específicos, sin posibilidad real de elegir o romper con los esquemas impuestos.

Antes las agresiones, distintos grupos LGBT promovieron el respeto hacia los emos.
Alejandra Juárez, une compa activista trans de Morelia, me comento que el móvil de las agresiones era el mismo que ellas habían sufrido en distintos momentos y espacios.
Quienes también mostraron solidaridad fueron distintas colectividades anarcopunk’s quienes marcharon exigiendo un alto a las agresiones a este sector y a la juventud mexicana, y también posicionando la solidaridad entre oprimidos y denunciando a los al poder que promovía estas acciones contra la juventud.

Hoy día las expresiones de la crisis del capital están a otro nivel. La barbarie que presenciamos está al nivel de la violencia de su normalización.
Así como distintos grupos en su momento se unieron por el beneficio común, creo importante recordar lo que decía Ricardo Flores Magón:
”La materia existe por la solidaridad de los átomos. Sin esta virtud, todo el edificio del universo se desplomaría. La solidaridad es esencial a la existencia, es condición de la vida. Las especies que sobreviven no son las que están compuestas de los individuos más fuertes, sino aquellas cuyos componentes adoran más reverentemente la mayor de las virtudes: la solidaridad”.

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