Por Manuel Aguilar Mora

Hace 22 años en abril de 1996, un grupo de socialistas revolucionarios nos reunimos para fundar la Liga de Unidad Sociaista (LUS). La mayoría veníamos del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). De 1988 a 1996 habían ocurrido acontecimientos políticos conmocionantes al nivel mundial y nacional que pusieron a prueba a todas las organizaciones socialistas, comunistas y en general llamadas de “izquierda”. Para mantener la lucha socialista revolucionaria se necesitaba de mucha convicción y de una granítica fundamentación política que sólo el marxismo revolucionario proporcionaba. Sin estos acervos era muy difícil superar una situación en donde se consideraban “muertos” a Marx y el marxismo y con ello se incluía a toda la secuela de Lenin, Trotsky, etc., etc., al socialismo y al comunismo. Había que remontar una cuesta empinada en la que la hostilidad a la lucha anticapitalista y por la emancipación de los trabajadores era un terrible denominador común. A continuación me limitaré a exponer las razones nacionales del surgimiento de la LUS, dejando para otra ocasión una explicación más amplia de tal surgimiento dentro del contexto general de la crisis del movimiento internacional de los trabajadores producido por los conmocionantes acontecimientos arriba mencionados.

Causas nacionales del surgimiento de la LUS

Precisamente veníamos de una experiencia dentro del PRT en la que su división profunda nos había conducido a tomar la decisión de fundar la LUS. Fueron muchas las razones que influyeron en lo que fue nuestra decisión pero podemos referirnos a dos las causas políticas concretas como principales que nos llevaron a decidir la fundación de la LUS. En primer lugar el fracaso del PRT en refrendar su registro electoral, primero en 1988 y después en 1991 nos planteó a una minoría dentro de sus filas la necesidad de reorientar nuestra estrategia al respecto y consideramos que ya no era fructífero seguir con la posición que habíamos adoptado desde 1979 de apostar por aprovechar los resquicios de la “reforma política”, una reforma fundamentalmente electoral, que ofrecía el régimen. La crisis de 1994 con el levantamiento del EZLN hizo aún más contradictoria nuestra situación. Se aceleró la crisis de la izquierda en su conjunto, a la cual el propio EZLN contribuyó al convocar de hecho a votar por la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas. En el PRT aceptamos esa orientación y ha sido el que considero el mayor error político en el que he participado. Como se puede entender, los acontecimientos de 1994 profundizaron nuestra decisión de hacer un giro fundamental en nuestra estrategia política. La “reforma política” electoral había acabado en la construcción de un nuevo frankestein, el IFE: se acabó el imperio del PRI y se inauguró la “democracia burguesa” de los partidos millonarios que han hundido al país en la terrible situación actual. Se imponía un giro completo de nuestra actividad. La mayoría del PRT rechazó esta orientación, lo cual hacía imposible que permaneciéramos en una misma organización nacional. Nuestra división condujo sin remedio a la escisión, la cual en otras condiciones tal vez hubiera sido posible evitar pues ambas corrientes teníamos muchos puntos en común y nos reclamábamos de la Cuarta Internacional (Secretariado Unificado).

Pero el levantamiento del EZLN fue un acontecimiento que conmocionó al país. La enorme solidaridad y simpatía que rodeó a esta vanguardia de la población indígena de México intentó organizarse más allá de los campos chiapanecos. El EZLN convocó a la fundación de un Frente en todo el país. Nuestra posición ante esta convocatoria es el segundo factor que explica la fundación de la LUS. Interesados en participar en un frente común con los zapatistas muchos vimos con simpatía integrarnos a dicha iniciativa. Sin embargo, la dirección zapatista exigía que la pertenencia al Frente fuera una adhesión como personas individuales y se rehusaban a aceptar nuestro ingreso como una corriente socialista. Dentro del conjunto de compañeros del PRT que aspirábamos a ser parte del Frente con los zapatistas surgió una diferencia central entre quienes aceptaron las condiciones de la dirección zapatista y se declararon dispuestos a “quemar las naves”, esto es, a renunciar a su militancia socialista y quienes nos rehusamos a renunciar a nuestras convicciones marxistas y socialistas. Fuimos estos últimos los que decidimos fundar la LUS.

Lucha cuesta arriba

Así comenzó la experiencia militante de la LUS, como una lucha muy cuesta arriba. Sólo días después de nuestra decisión de fundarla, el 1° de mayo de 1996 distribuimos entre los trabajadores de la Ciudad de México nuestro primer volante llamando a la lucha por la democracia y la independencia sindicales. Y desde entonces durante los 22 años siguientes hemos permanecido firmes reivindicando nuestra postura independiente, socialista e internacionalista.

Pero en la LUS desde un principio también tuvimos una vocación unitaria con todos aquellos que compartieran nuestros principios. Esa vocación la reivindicamos en nuestro propio nombre. En todas nuestras actividades ha sido fundamental esa definición de forjar una organizaciónn unitaria con los demás socialistas revolucionarios de México. Con esa vocación unitaria hemos particiapdo en la organización y las jornadas de la Coordinadora Intersindical Independiente de los años 90’s, en el Frente Nacional contra la Privatización de la Industria Eléctrica, con etnias oaxaqueñas de la Mixteca, en la campaña presidencial independiente del año 2000 con la Coalición Socialista que constituimos junto con el Partido Obrero Socialista (POS) y a partir de 2016 en la organización del Foro Socialista,para nombrar algunas de nuestras acciones entre las muchas en que hemos intervenido, promovido y definido. Han sido 22 años de intensa actividad en diversas luchas en diferentes regiones en Guanajuato, en Guadalajara, en Veracruz, en Oaxaca, en Sonora, en Yucatán, en Guerrero, en la Ciudad de México. La publicación de nuestro órgano Umbral, después llamado Unidad Socialista, con sus 67 números y decenas de suplementos da testimonio de dicha actividad y de nuestras posiciones de principios democráticos, independientes, feministas, socialistas e internacionalistas.

Hacia la unificación revolucionaria

El gobierno de la restauración priista de Peña Nieto ha sido la culminación de más de tres décadas de imposición de una política que ha significado una extremada polarización social en la que la humanidad del pueblo mexicano, explotado y oprimido se enfrenta ante una poderosa, enriquecida y corrupta oligarquía política y económica que, junto con sus socios imperialistas, domina a México. Esta polarización social ya tiene importantes consecuencias políticas. En la víspera de las elecciones presidenciales la crisis de los dos partidos burgueses principales, el PRI y el PAN es una de ellas. Esta situación ha permitido el surgimiento de otro partido burgués cuyo ascenso vertiginoso es casi seguro lo convertirá en el victorioso el próximo 1° de julio: el Movimiento por la Regeneración Nacional (Morena) y su candidato Andrés Manuel López Obrador (AMLO) será el primer presidente de la República que rompe la continuidad priista-panista instaurada durante un siglo en México. AMLO no es nuestro candidato, pero respetamos a los miles y millones de trabajadores que ven en él una ruptura de la hegemonía priista-panista. Somos pacientes y en forma sencilla y pedagógica explicaremos que no será con AMLO y Morena como los trabajadores de México lograrán enrumbarse hacia la instauración del gobierno de los obreros, campesinos, índigenas y explotados y oprimidos de México como el único y solo instrumento de emancipación social y liberación nacional.

La ruptura política que representan estas elecciones se hará notar en el próximo periodo. El tsunami electoral que protagonizarán más de 50 millones de mexicanos y mexicanas en su mayoría hartos y hartas del dominio del PRIAN, no podrá ser encausado positiva e institucionalmente por una alternativa tan tímida y limitada como la que representa el obradorismo. La lucha de clases que se anuncia para los próximos años en nuestro país va a exigirnos a los socialistas revolucionarios la superación de grandes desafíos. La situación actual de divisionismo extremo de nuestras filas no puede seguir siendo nuestro denominador común. Por eso en el Foro Socialista hemos sido los campeones de la unificación de nuestras filas para responder a la necesidad imperiosa de dotarnos de una alternativa verdaderamente revolucionaria, democrática, independiente, feminista e internacionalista. En las seis sesiones del Foro hemos particiapado junto con los camaradas del POS, de la Coordinadora Socialista Revolucionaria (CSR), del PRT y compañeros socialistas independientes. Y ya hemos dado también un paso muy importante editando conjuntamente un Boletín junto con los camaradas del POS y el núcleo revolucionario socialista que edita La Gota en Chihuahua.

En abril pasado iniciamos la realización de los Foros Socialistas en el norte de la República con el que se realizó en Hermosillo, Sonora con la participación entusiasta de camaradas de la entidad. Planeamos otros foros en otros estados, por ejemplo en Guanajuato este mismo mes de junio. Y para el sábado 7 de julio proponemos organizar el primer Foro después del 1° de julio en la Ciudad de México. Por supuesto también lo haremos en otros lugares. Estos Foros son una forma de ir analizando, confrontando y sumando las plataformas y proyectos políticos y, atención, también organizativos de los socialistas revolucionarios, feministas, ecosocialistas e internacionalistas de México.

Los 22 años de la LUS los celebramos en unos momentos claves para la lucha de clase del proletariado mexicano (considerado dentro del concepto más amplio del término). Nuestra modesta LUS aspira a realizar en los próximos días, semanas y meses el objetivo que justificó desde su surgimiento su existencia, la unidad socialista. La unificación socialista revolucionaria que es necesaria para forjar el primer escalón de la constitución del partido de los trabajadores independiente, feminista, ecosocialista e internacionalista sin el cual la victoria socialista de los trabajadores en México será muy difícil si no es que imposible.

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