Ser trans en Centroamérica; Nikolle ha intentado migrar tres veces para escapar de la violencia

Nikolle Contreras, una mujer transgénero originaria de Honduras, salió de su país con el objetivo de encontrar un mejor futuro.

Contreras ha intentado escapar de su país dos veces, la primera de ellas en el año 2016; posteriormente, en 2017 trató de cruzar a los Estados Unidos nadando desde Nuevo Laredo, México. En ambas ocasiones, la mujer fue deportada a su país; incluso, en su segundo intento entró en coma por dos tras encontrarse a punto de ahogarse.

Ahora y después de algunas complicaciones, Nikolle se encuentra en su tercer intento de escapar de su país, donde no se le ha permitido vivir bajo el género con el que se identifica y además ha sido discriminada.

Contreras llegó a la ciudad de Tapachula, Chiapas, el pasado 31 de enero con el objetivo de buscar asilo en el país; sin embargo, el 25 de marzo se unió a la caravana anual organizada por Pueblos Sin Fronteras, organización que acoge y brinda seguridad a migrantes que huyen de sus lugares de origen en búsqueda de vida seguras y estables.

La caravana en la que viaja Nikolle cuenta con alrededor de 25 personas transgénero originarias de Centroamérica que buscan cruzar la frontera mexicana para llegar a los Estados Unidos. Durante al viaje han encontrado un ambiente de seguridad y solidaridad propiciado por contextos comunes de discriminación y represión en los países que han dejado atrás.

Aunque en la caravana, Nikolle y las demás personas transgénero han encontrado un buen ambiente, estos no han estado exentos de algún tipo de discriminación, pues, según reveló Contreras, en un intento por organizar a los pasajeros del grupo se pidió una fila de hombres, mujeres y niños, momento en el que las personas trans fueron segmentadas en un espacio exclusivo.

Nikolle dio a conocer que al regresar a su país, en una de las dos ocasiones en las que fue reportada, intentó empezar una vida con el género con el cual se identifica, lo que incluyó buscar un trabajo en una fábrica de ropa; sin embargo, sufrió discriminación, pues sus supervisores y compañeros le pidieron que se cortara las uñas y no usara maquillaje para no dañar los materiales, algo que no le pedían a las mujeres cisgénero.

Una vez en los Estados Unidos, Contreras espera llegar a Nashville, donde tiene un amigo, o bien a Nueva Jersey, donde un abogado le dijo que podría encontrar un buen sistema de apoyo, aunque, de no lograr su objetivo, la mujer dio a conocer que volverá a Honduras y de nuevo empezará a vivir bajo el género masculino por su seguridad y la de su familia.

“No quisiera faltarles el respeto vistiéndome como mujer y no me gustaría que me falten el respeto. Solo le pido a Dios que todo termine bien”, acotó.

Con información de CNN.

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