El padre Carlos Aguilera, quien durante muchos años ha practicado la homeopatía, aseguró que ha logrado obtener una fórmula que permite modificar el comportamiento hormonal en varones y mujeres, corrigiendo en la niñez conductas que años más tarde les llevan a ser homosexuales o lesbianas.

En una entrevista concedida al periódico mexicano Zócalo, el sacerdote desvela el secreto de la curación homeopática: los chochitos:

“Ya se los han dado a gays que están descontentos con su modo de vivir, se les ayuda con los chochitos (pastillas) a alta potencia y después ya son normales”.

El sacerdote no cura personalmente a los desviados de la “normalidad”, sino que les envía a cinco “médicos alternativos” que conocen y aplican el tratamiento en la cercana localidad de Piedras Negras. Una vez recuperada la normalidad, los ex homosexuales pueden hacer cosas normales, como meterse a cura, hacer voto de castidad y curar otros homosexuales.

No es la primera vez que Carlos Aguilera causa estupor con sus declaraciones homófobas. Recientemente responsabilizó del derrumbamiento de su parroquia, El Sagrado Corazón de Jesús, a que “se están aprobando leyes donde se casan hombres con hombres”.

Desterremos estás ideas reaccionarias con razonamiento científico y crítica revolucionaria.

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