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El pasado 23 de marzo fue asesinada por sicarios la periodista Miroslava Breach Velducea cuando salía de su casa. Se trata del tercer asesinato de un periodista en los primeros tres meses de 2017. Miroslava fue corresponsal de La Jornada en Chihuahua durante quince años.

Miroslava fue conocida por sus denuncias contra los narcos del norte azteca. Un ejemplo de sus denuncias: “Grupos de sicarios irrumpen, ordenan a los pobladores dejar sus viviendas y propiedades; luego se asientan en la zona para sembrar amapola, de la que obtienen goma de opio, base de la heroína, cuya demanda desplazó el cultivo de marihuana en la región” (La Jornada, 6/08/16). Este asesinato está ligado al gran negocio del narcotráfico que se expande por la zona de la Sierra Madre Occidental provocando cientos de crímenes y desplazamientos.

Pese al terror que impera en el gremio, trabajadores de prensa protestaron en la Procuraduría General de la República (PGR) reclamando por seguridad para los periodistas que no pueden llevar adelante su tarea de informar en México. Desde el año 2000 hasta la fecha se cuenta un total de 123 periodistas asesinados. Todos los crímenes tienen un hilo conductor y es que los asesinaron mientras realizaban denuncias e investigaciones contra el estado y organizaciones criminales.

Pero este no es un hecho aislado que sólo toca a los periodistas. El crimen de Miroslava se da en un contexto donde en México: en tres semanas asesinaron a dos activistas ambientales. En la devastación para el cultivo de amapola, el narco ha tomado también como blancos a los luchadores ambientales. El destino privilegiado de la amapola son los Estados Unidos.

Hay una cuestión que no puede obviarse: la defensa del narcotráfico por parte de las fuerzas represivas que liberan zonas enteras para que los sicarios y carteles caminen a sus anchas.

Mientras tanto, en el Congreso mexicano los partidos y sus voceros se echan culpas pero siempre evitando rascar la superficie, porque se terminarían manchando con sus relaciones con el narcotráfico.

Se trata de un Estado responsable de desapariciones como la de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa y asesinatos como los de los 8 personas que apoyaban a la docencia de Oaxaca el año pasado.

Reclamamos justicia por Miroslava Breach y todos los asesinados por los carteles y el narcoestado. Aparición con vida de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Castigo a los responsables de la masacre de Oaxaca.

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