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Por Dani

El malestar de la población hondureña es visible al estar en incertidumbre cuando el Tribunal Supremo Electoral no ha dado resultados finales de las elecciones del 26 de noviembre, dando ventajas al candidato de la Alianza de Oposición Salvador Nasralla. Esa es la idea que venden los medios de comunicación, reduciendo la problemática a unas elecciones entre el Partido Nacional quien esta en el poder contra la Alianza de Oposición. Las tensiones de la ciudadanía se han estado acumulando desde hace siete años con la llegada del Partido Nacional, las estructuras post golpe de Estado han llevado a niveles hasta del 70% de pobreza, altos índices de inseguridad, aumento de los impuestos, el saqueo del Seguro Social, que no terminaría de mencionar.

El día 30 de noviembre de una forma esporádica las colonias y los barrios del Distrito Central salieron a las calles a formar sus barricadas, desde las mas marginadas como El Pedregal, hasta la clase media como en la Kennedy. Los cuerpos represivos del Estado no dudaron en llegar a reprimir a una población, a la que le habían quitado todo en los últimos años. Lugares como el Boulevard Suyapa, Boulevard Fuerzas Armadas, fueron escenarios de los enfrentamientos con la Policía Militar, los negocios cerraron temprano, los jefes despacharon temprano a los empleados, las calles si no estaban tomadas, estaban desoladas.

En las barricadas de las colonias como el Bosque, el Carrizal, Kennedy, Hato de En medio, Arturo Quezada, la Honduras, la Granja, el Pedregal, la Peña, la Alemán entre otras, los carros quedaban parados; unos diciéndoles vagos a los manifestantes, otros dando su apoyo absoluto a la protesta. Siento que esto ultimo es la mayoría. Pero no solo el Distrito Central se manifestó, en el resto del país salieron de sus casas, con una cantidad de emociones encontradas, muchos y muchas con la adrenalina de tomarse una calle, por el descontento de estas estructuras que habían llevado a la marginalidad, la indignación, de un mediocre sistema electoral. Lugares como en San Pedro Sula se quemó la caseta del peaje, símbolo de privatización y robo hacia la población. Tomas en Puerto Cortes y Marcala; lugares como San Pedro Copan, Corquin y la Union, no se quedaron atrás al tomarse las carreteras: Choluteca, San Marcos de Colon, Chinchallote, Intibucá en el Valle de Jesús de Otoro. Toma del puente en el departamento de Yoro, en Santa Rita donde no faltó la represión policial, la quema del palacio municipal en Siguatepeque,etc. Son una de tantas liberaciones de la gente hacia quienes los mantienen oprimidos; y en otra gran cantidad de zonas del país se demostró el descontento de la población hacia su clase política.

Las redes sociales inundaban de comentarios y fotografías, jóvenes dispuestos a salir a las calles para tener un cambio. Un apoyo masivo a las protestas, los lugares de tomas estaban llenos de cohesión social, esperanza, los medios de comunicación condenaban estos actos ya que “interrumpían a la paz”, las iglesias y otros entes llamaban a la espera y cordura, con esto demostraban su doble moral cuando ya se reportaban gran cantidad de heridos por las balas de la policía. El pueblo esperó pacientemente, se calló ante los atropellos de estos gobiernos, ahora ya no está dispuesto a esperar más, las calles son del pueblo.

El día viernes 1 de Diciembre continuaban las tomas en los distintos lugares del país, acompañado de saqueos a un sinfín de tiendas. Se opacaron la resistencias de los barrios al enfocarse los medios de comunicación “en la barbarie y el vandalismo de los saqueos”. Las redes sociales se encontraban divididas, una gran parte condenando estos actos contra la poblacion, aun así el Tribual Electoral no era capaz de dar una respuesta a las elecciones. Los entes de “seguridad” seguían reprimiendo, pero no estaban muy al pendiente de los saqueos. ¿Pero quienes eran estos saqueadores? Se puede encontrar de todo un poco en la respuesta a esta coyuntura: son infiltrados para hacer quedar mal a la oposición, argumento válido en esta coyuntura política, pero hay que ir mas al Genesis: son personas que han sido marginadas de todo tipo de garantía social, desamparados, los sin nombres, que están construidos en este sistema capitalista que prevalece el ideal del consumo. Decidieron recuperar lo que la clase burguesa les había quitado. Al ver este tipo de situación se juega una guerra psicológica hacia el resto de la población, un tipo de shock en el cual los grupos de poder buscan que se pongan algún orden, y ahí se aprovecha la clase gobernante en hacer creerle a la población que necesitan un mandato de mano dura.

A esa de las diez de la noche se produce una cadena nacional anunciando un toque de queda por diez días en los horarios de 6:00 pm a 6:00 am, en el cual se suspenden las garantías constitucionales y se le da la potestad a las fuerzas armadas de restablecer el orden. Esta medida da calma a una parte de la población que esta en contra de tipo de manifestaciones, mientras que la otra empieza a preocuparse. La historia se esta repitiendo, como en el golpe de Estado del 2009. A la hora de haberse decretado el toque de queda, los grupos y las redes sociales publican un sin fin de denuncias sobre el uso excesivo de la fuerza y el abuso de poder de parte de la policía militar, cantidad de videos en donde se van persiguiendo a las personas que ejercían su derecho a la protesta. En las colonias y los barrios solo se escuchan disparos al aire y hasta gritos, ya se reportaron dos muertos: uno en la Ceiba y otro en la Colonia Honduras. Se reportan hostigamientos a las casas del ente represor, los medios de comunicación callan ya que son cómplices de este gobierno, las redes sociales son la expresión de las personas y demuestran que le están quitando la esperanza, comentarios de incertidumbre,  miedo por lo que pueda pasar.

La población hondureña está en reflexión por la cantidad de situaciones violenta que han pasado estos días, pero ¿no se daban cuenta que ya vivían en un sistema violento? En que la violencia se reproducía de formas simbólica, física, emocional, estructural; sinceramente se encontraban en una negación de la negación. Las protestas que comenzaron con un sentimiento de pertenencia, y la cohesión que se generó, ahora se transforman en desesperanza, aun así, prevalecerá el descontento popular mas grande que se haya visto en la Historia del país.

Honduras es un país que aun no pasa por determinados procesos históricos, que han sido detenidos por una elite que no tiene ni el mas mínimo respeto a su pueblo, ahora la gente se está convirtiendo en sujeto político que reconoce su quehacer social, el reconocimiento de su historia, esta tiene que estar presente en todo momento de lucha, este proceso ya no es electoral, no es por líderes como Mel o Nasralla, es por la liberación de una estructura violenta que viene desde décadas atrás, si no son capaces de reconocerlo, no lograran sentir el sentimiento de  pertenencia hacia el futuro del país.

 

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