Por Mariano Hermida

A pesar de los intentos del gobierno Francés de erosionar el nivel de participación en las huelgas, el movimiento se mantiene en un nivel alto durante el quinto día”. 

Según cálculos de la dirección de la SNCF, las huelgas ya han costado 100 millones de euros. Es por esto que Emmanuel Macron, quien continúa bajando su nivel de popularidad, tuvo que salir a hablar por primera vez de la reforma ferroviaria y aseguró este jueves en una entrevista televisiva que tiene intención de ir “hasta el final”, porque se juega una partida estratégica para su gobierno. Para Michel Wieviorka, uno de los sociólogos europeos más prestigiosos y director de la Escuela de Altos Estudios Sociales en París, “si Macron pierde frente a la huelga, se acaban las reformas en Francia”.

Recientemente la Asamblea Nacional aprobó lo que llamaron un “Nuevo pacto ferroviario”. Por 74 votos contra 20, convirtieron a la SNCF, la empresa ferroviaria estatal francesa, en una sociedad nacional con capitales públicos. “El Estado tendrá todo el capital de la SNCF, que será sometida a las disposiciones del código de comercio de sociedades anónimas y deberá nacer el 1 de enero del 2020” (Clarín). Es el primer paso hacia la privatización. Además continuará el debate por la reforma jubilatoria de los ferroviarios y otros cambios en su régimen laboral. 

Más trabajadores contra las reformas

Sin embargo, las movilizaciones, las luchas y las huelgas se extienden a cada vez más sectores. Air France ha entrado en su sexto día de huelga, organizada por la intersindical del grupo, para obtener aumentos de salarios. Un cuarto de los vuelos fueron cancelados y varios medios calificaron al aeropuerto como “un calvario para los pasajeros”.

Mientras los sindicatos han propuesto un aumento del 6 por ciento después de siete años de salarios congelados, la dirección propone el 1 por ciento. Si no hay arreglo, ya la intersindical ha anunciado cinco días más de huelga el 17,18, 23 y 24 de abril, en plenas vacaciones escolares de primavera. Estas últimas tres fechas coinciden con la convocatoria a la huelga de los ferroviarios. Hay una adhesión significativa de los pilotos, a diferencia de su rol en otras medidas de fuerza en la empresa. Según la compañía las medidas de fuerza ya le han hecho perder 170 millones de euros. 

Por otro lado, este viernes, la Torre Eiffel se mantuvo cerrada al público debido a una huelga de los trabajadores de la seguridad y  empleados del principal símbolo de París.

Mientras tanto, el movimiento estudiantil, que se opone a la nueva ley relativa a la orientación y al sistema de aceptación de las universidades, continúa en pleno desarrollo. Al iniciarse el mes de abril, 15 universidades se encuentran bloqueadas a lo largo del país, en un movimiento que se inició en la facultad de derecho de Montpellier el pasado 22 de marzo.

La semana pasada se han unido en marchas con los ferroviarios. Esta unión estudiantes- huelguistas es el escenario más temido por el gobierno, que le teme a un nuevo 68. Macron calificó a los estudiantes de “agitadores profesionales” y hasta llegó a burlarse de sus reclamos.

Otro escenario de lucha abierto es lo sucedido esta semana en el ZAD de Notre Dame des Landes, que se había convertido en un lugar de vida alternativa ecologista durante los largos años que los zadistas se opusieron a la construcción del aeropuerto. Tres meses después de que el gobierno abandonara este proyecto, el ministro del Interior Gerard Collomb decidió desalojar a los “squats”, que continúan resistiendo una feroz represión en varios puntos del territorio, con la solidaridad de organizaciones que se han acercado. Frente a esta verdadera cacería el Sec Gral de la CGT, Philippe Martínez pidió “diálogo”. El combativo sindicato SUD, por otro lado, exigió a los ferroviarios que “apoyen a los zadistas y su lucha”.

Personal de hospitales, jubilados, abogados y magistrados también realizaron protestas esta semana.

Finalmente, más de 50 mil personas marcharon en Marsella este sábado 14, bajo el lema “Stop Macron”, convocadas por la departamental CGT de Bouches-du-Rhône, con el apoyo de una decena de sindicatos, FSU, Solidaires Sur, UNEF, y partidos políticos de izquierda (PC, NPA y BIA). La movilización recorrió las principales calles de la ciudad. Participaron jubilados, ferroviarios, estudiantes, trabajadores de correos, estibadores y trabajadores de diferentes servicios públicos. Hubo carteles que denunciaron la intervención del día anterior en Siria. Olivier Mateu, secretario departamental de la CGT concluyó su discurso convocando a una nueva movilización para este 19 de Abril.

La burguesía es consciente que una derrota a manos de la clase obrera abriría una crisis de poder y un nuevo panorama para las aspiraciones de los trabajadores, no sólo en Francia, sino en toda Europa. 
Por la victoria de la clase obrera francesa.

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