El Departamento de Defensa de EE.UU. está buscando una manera de aminorar el impacto ambiental de sus municiones, poniendo en marcha el desarrollo de municiones biodegradables cargadas con semillas, las que harán brotar plantas luego de ser disparadas.

De esta forma, los brotes eliminarán activamente los contaminantes del suelo, consumiendo los otros componentes biodegradables. La idea es que los animales también puedan comer estas plantas sin poner en riesgo su salud.

Cabe mencionar que la propuesta fue presentada a través de una agencia de Investigación de Innovación para que pequeñas empresas se encarguen de solucionar el problema, cuyas postulaciones estarán abiertas hasta el 8 de febrero.

La entidad seleccionada debe desarrollar un proceso para que los compuestos biodegradables y las semillas sean incrustadas en armamento de 40 a 120mm. Además, se espera que se puedan desarrollar otras formas en las que estos tipos de materiales integradas puedan ser utilizados para otros propósitos diferentes a la defensa militar.

El ejército de Estados Unidos por todo el mundo se gastan cientos de miles de proyectiles. Y sus casquillos se dejan tirados por ahí debido a que no hay una manera eficiente de recogerlos. Esto representa un problema medioambiental debido a que dichos casquillos contienen metal y productos químicos que al oxidarse puede contaminar el suelo y las aguas subterráneas.

Si tenemos esto en cuenta, se entiende mejor que el Departamento de Defensa de los Estados Unidos esté solicitando ofertas de «balas» biodegradables que estarían «cargadas con semillas especializadas para cultivar plantas ecológicamente beneficiosas que eliminen los desechos y los contaminantes de las municiones». El material con el que se harían estas balas podría ser, por ejemplo, el mismo plástico biodegradable con el que se hacen botellas de agua y otros recipientes.

Lo que se solicita es solamente eso, el proyectil en cuestión, ya que el Laboratorio de Investigación e Ingeniería de las Regiones Frías del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos (que vaya nombrecito tan largo que tiene) ya desarrolló y probó semillas que pueden incrustarse en un compuesto biodegradable. Estas semillas germinarían tras haber estado en el suelo varios meses y las plantas que crecerían a partir de ellas podrían ayudar a eliminar los contaminantes del suelo o alimentar a la fauna local.

De lo que estamos hablando aquí no es de una propuesta que quizá algún día llegue a concretarse, sino de un plan que se ha orquestado de cara a materializarse.

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