Eduardo Amador

El presente texto no tiene la intención de promover o desincentivar el voto a favor o en contra del candidato a la Presidencia de la República; sólo tiene la finalidad de contribuir a generar claridad sobre la esencia del contenido de sus propuestas programáticas, para no crear falsas expectativas sobre los mitos que se dicen, y que en realidad no tienen nada que ver con lo plasmado en el Proyecto de Nación de Morena. (Consulta aquí)

En México tenemos dos expresiones del neoliberalismo: 1) El neoliberalismo ortodoxo, o clásico, representado principalmente por el PRI, el PAN y el PRD, quienes aceptan y aplican a rajatabla los mandatos emitidos por los organismos financieros internacionales y, 2) El neoliberalismo heterodoxo, o modificado y “discrepante”, representado por Morena, quien aparentemente cuestiona y critica las directrices de dichos organismos financieros, pero que al final mantiene y propone seguir aplicando las bases teóricas fundamentales del neoliberalismo; con un matiz más social, más asistencialista, con más limosnas para el pueblo, pero neoliberal al fin de cuentas.

En este sentido afirmamos que el Proyecto de Nación 2018-2024 de Morena es neoliberal heterodoxo, pues en el diagnóstico de los problemas y la justificación de las “soluciones” manifiesta una posición “critica” y afirma estar por la aplicación de algunas medidas de tipo Estado Benefactor, sin embargo, al momento de plasmar concretamente las propuestas de “solución” encontramos medidas de corte neoliberal o, en el mejor de los casos, mescolanzas entre los paradigmas de ambas vertientes teóricas, pero siempre manteniendo como base fundamental el neoliberalismo.

A lo largo de las 415 páginas del documento, no encontramos ningún proyecto específico para la clase trabajadora. En el capítulo de Política Laboral no se habla de revertir la Contrarreforma a la Ley Federal del Trabajo, por el contrario, se avala dicha reforma y se propone darle cumplimiento, afirmando (en la página 195) que el problema no es dicha Ley, sino el “alto nivel de incumplimiento de las normas en el mercado laboral”, para lo cual se plantea como medida de solución, “recuperar y fortalecer la función de la inspección de trabajo como un medio idóneo para lograr, por la vía administrativa, el cumplimiento de las normas de trabajo.” (Pág. 195). En conclusión podemos afirmar que de llegar al Gobierno de la República, AMLO aplicará a cabalidad la legislación laboral; a la que tanto nos hemos opuesto y contra la que tanto hemos luchado por ser contraria a los intereses de la clase trabajadora.

Una prueba más, que corrobora el carácter neoliberal del citado Proyecto de Nación, es que como parte de este proceso de aplicación cabal de la legislación laboral, se pretende mantener, dar continuidad, fortalecer y ampliar los tan “criticados” programas de Gobierno que hoy aplica el régimen de Enrique Peña Nieto. Sí, en teoría Morena dice “criticar” las actuales políticas y programas gubernamentales, pero en la práctica propone salvaguardarlos y darles una mejor funcionabilidad, a razón de “un rediseño administrativo del actual CONOCER” (Pág. 193), el programa de “intermediación laboral” del Servicio Nacional de Empleo (Pág. 200), “el subprograma Repatriados Trabajando” (Pág. 205), etc. a fin de hacer más eficiente su operación. En consecuencia podemos afirmar que las diferencias entre Morena y el PRI-PAN-PRD no son de fondo, sino de matiz.

El título de la página 189 habla de un “Plan de Formación Profesional y Capacitación para el Trabajo”, sin embargo no existe dicho plan, pues en el desarrollo del texto solo se propone otorgar “reconocimientos y certificación de empresas y centros de trabajo” (Pág. 189) que cumplan con la ley y den salarios “justos” y trabajo “justo” (en los marcos de la “justicia” normativa de la reformada Ley Federal del Trabajo). Posteriormente en la página 193, se plantea la “certificación de competencias y habilidades para el trabajo” que el propio sujeto ha adquirido de manera individual y empírica, a través de su experiencia laboral. Cabe resaltar que no todas las capacidades serán certificadas, pues sólo se plantea reconocer a aquellas que se consideren dentro de las necesidades del mercado laboral, con el fin de darle certidumbre al patrón de que el solicitante de empleo, o el empleado, está capacitado. ¿Dicha certificación le permitirá al patrón evadir su obligación de dar capacitación a sus empleados? ¿La certificación servirá para eludir los periodos de prueba, por los que pasan muchos de los nuevos trabajadores? ¿El solicitante de empleo tendrá que presentar su certificación laboral y también será sometido al periodo de prueba y capacitación? En conclusión, AMLO y su partido no tienen ningún programa o plan de capacitación laboral que beneficie a la clase trabajadora porque no representan los intereses de los trabajadores.

El proyecto de nación de Morena también plantea una “recuperación” paulatina del salario mínimo, mediante un “incremento anual de 15.6%, más inflación […], para llegar a una meta al final del sexenio de 171 pesos diarios más inflación.” (Pág. 203). Dicha propuesta parece buena, sin embargo el documento también dice que dicho aumento salarial estará supeditado a un “entorno de diálogo social y productivo […], atendiendo a las características y condiciones en cada rama económica” (Pág. 204), donde la indulgencia y la condescendencia del patrón serán el factor decisivo que defina si hay o no tal aumento, y el porcentaje del mismo. A esto hay que sumarle que se pretende llegar a tener un insuficiente salario mínimo de $171 en el año 2024, cuando los datos más recientes del Centro de Análisis Multidisciplinario de la Facultad de Economía de la UNAM señalan que el pasado mes de octubre de 2017, la Canasta Alimentaria Requerida por un trabajador costó $245.34 en otras palabras, el salario mínimo al que Morena pretende arribar para el final del sexenio, ya no alcanza, ni para comprar la Canasta Alimentaria del año pasado.

En el capítulo de política y gobierno se vuelve a dar pruebas que confirman la esencia neoliberal del Proyecto de AMLO, pues al hacer el diagnóstico y las propuestas del manejo gubernamental se desarrolla la idea de promover un “gobierno esbelto” (Pág. 53). Cabe señalar que dicho concepto fue utilizado por Milton Friedman, Arnold Harberger y toda la gama de economistas neoliberales que fueron educados en la Universidad de Chicago, y que en la década de los 70’s del siglo pasado fueron conocidos como los chichago boys.

El concepto de “gobierno esbelto” fue la contrapropuesta que dichos neoliberales usaron para denostar y combatir al que también ellos denominaron “gobierno obeso”, que se instauró y desarrolló después de la segunda guerra mundial bajo los planteamientos teóricos de John Maynard Keynes y su concepción de Estado de Bienestar. Actualmente los neoliberales siguen usando ambos términos para para impulsar que los países (principalmente los dependientes) profundicen el adelgazamiento estatal.

Bajo una lógica similar Morena ofrece seguir la receta neoliberal para “reducir el tamaño de la administración pública” (Pág. 53). Dicha propuesta la basa en el argumento de que el crecimiento desmesurado del Estado provoca grandes costos, lo cual es cierto, sin embargo en los marcos de un futuro Estado Benefactor, como el que se presume que va a ser, es contradictorio, pues la reducción implica el despido masivo de trabajadores que se verán sin ingresos y un más bajo consumo familiar.

En este sentido el diagnóstico de Morena señala que: “concebir al gobierno como una especie de gran empleador paternal impide que éste actúe sobre bases de eficiencia, se mueve lentamente y se crea inútiles procesos para demasiadas cosas. Se distrae. Se regula de más, se vuelve inflexible, pierde los objetivos fundamentales. Además, muchos procesos, y muchos recursos económicos y humanos, son imposibles de ser fiscalizados a cabalidad, y ello permite que anide la corrupción.” (Pág 53).

Con esta afirmación se pone de manifiesto que: 1) MORENA no busca aplicar una política de Estado Benefactor como la que se aplicó en la década de los 40’s, 50’s, 60’s y 70’s del siglo pasado, pues el argumento del Estado Obeso que no debe ser un empleador paternal, es un planteamiento neoliberal. Recuérdese las orientaciones que los organizamos financieros internacionales le hicieron a Grecia hace algunos años, para que disminuyera la cantidad de trabajadores al servicio del Estado, o los argumentos de Miguel de la Madrid, Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, etc, para vender Empresas Paraestatales mexicanas, so pretexto de la obesidad gubernamental y, 2) Para MORENA el problema fundamental del gobierno son sus trabajadores; los cuales deben ser despedidos por generar altos costos al erario y ser un factor de corrupción. Así, a través de un gobierno de visión y “metodología empresarial […] haciendo más con menos” (Pág 53) se disminuirá la nómina para tener un gobierno de austeridad republicana que tenga recursos para invertir y generar empleo, a partir del despido de trabajadores gubernamentales.

Finalmente reconocemos que el programa neoliberal heterodoxo de AMLO es menos malo que el neoliberalismo ortodoxo del PRI, PAN y PRD, y sí puede contribuir al crecimiento de la economía para alcanzar el minúsculo 4% prometido por Morena (muy por debajo del crecimiento que se tuvo durante el periodo conocido como el milagro mexicano), sin embargo, aunque es menos malo, es sólo una medida paliativa que no resuelve los problemas sustantivos por los que atraviesan los trabajadores y las clases populares, por lo que afirmamos que los trabajadores no tenemos nada que hacer en este proceso electoral más que organizarnos y luchar por la construcción de un proyecto de sociedad en el que se vean reflejados y resueltos los intereses de los trabajadores, sin explotación del hombre por el hombre, bajo la instauración de la dictadura del proletariado, porque sólo la revolución socialista es cambio.

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