Rosa María Contreras, madre de una joven transgénero, denunció que su hija fue objeto de discriminación por parte de las autoridades del Colegio Ignacio Zaragoza, ubicado en la ciudad de Saltillo, Coahuila, en razón de su identidad de género.

Según explicó la madre, su hija estudio en dicho colegio durante la secundaria pero no fue hasta tercer grado que los directivos le dijeron, sin ninguna explicación, que no podía continuar estudiando en el plantel. Contreras sacó a su hija de la instancia y la escribió en el Instituto Oxford para que terminara la secundaria.

Luego de pasar por varias escuelas que no le convencieron por su calidad educativa, la joven decidió que recusaría la preparatoria para estar más preparada en los exámenes de admisión a las universidades, por ello optó por reingresar al Colegio Ignacio Zaragoza.

“Mi hija se había hecho el cambio de nombre y de género como mujer, así que regresamos al colegio Ignacio Zaragoza y el coordinador de Preparatoria en el turno vespertino nos puso trabas diciendo que en ese momento ya estaban los grupos completos, por lo que les sugirió regresar en enero, cuando iniciara el siguiente ciclo escolar”, explicó Rosa María, quien detalló que ambas volvieron en enero de este año para realizar la inscripción.

En esta segunda ocasión, les dijeron que la joven no podía ingresar por su edad, por lo que la madre solicitó hablar con las autoridades directivas; sin embargo, éstas se negaron a recibirlas. Tras la insistencia de Rosa María, el coordinador escolar se reunió con ella y, de acuerdo con la madre, le dijo:

“Estuve hablando con el hermano y su mayor preocupación es, ¿a dónde va a ir al baño?”, tras el comentario, Contreras les hizo ver que su hija era una mujer transgénero y lo que estaban haciendo era discriminación, por lo que la madre decidió iniciar un proceso en contra del colegio.

En marzo de este año presentó una queja ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), lo cual resultó en que el colegio aceptara que la joven se sometiera a este 11 de junio a un examen de admisión.

No obstante, pese a que la joven presentó la prueba y a que, según su madre, tuvo buenos resultados, la institución no la seleccionó para formar parte del colegio.

Rosa María afirma que se trata de un acto de discriminación basado en la identidad de género de su hija, por ello asegura que “irá hasta las últimas consecuencias para evitar que se le siga frenando el derecho a la educación y se ponga un ato a la discriminación por razones de género”.

Con información de Vanguardia.

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