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Gonzalo Monterrosa

Cada día hay más presión para que los gobiernos penalicen la piratería y se castigue a quienes copian los contenidos y a quienes los compran. La protección de los derechos de autor, dicen.

Por otro lado, los ciudadanos se ven obligados por empresas y gobiernos a entregar cada vez más datos personales sin justificación clara, mientras que éstas no parecen tener obligación alguna en brindar servicios y productos de calidad a pesar de que se realicen los pagos puntuales.

Productores en Hollywood y en general del mundo del entretenimiento se quejan y presionan para que las leyes sean más duras y les otorguen más derechos, aun cuando disfrutan de un claro éxito continuo en taquilla mundial.  Y seguro presentarán sus propios “estudios” demostrando que la piratería los está llevando a la quiebra. Esa presión ha provocado que en varios países se esté cerca de aprobar leyes abusivas como SOPA y PIPA.

Sobre el efecto de la piratería digital, desde hace años se ha planteado la idea de que ésta no afecta realmente a las grandes empresas. Un padre de familia de escasos recursos que compra una película pirata en México por 15 pesos, no podría –ni aunque quisiera– asistir con toda su familia al cine por su excesivo precio. Así que ni el cine, ni la productora en Hollywood han perdido nada. Lo mismo aplica para los discos y la música.

En 2013, la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres publicó un estudio que indicaba que la piratería digital no afectaba a la industria del entretenimiento, como siempre se ha reclamado.

Otro estudio de 2015 que fue encargado por la Comisión Europea a la empresa holandesa Ecorys y que sospechosamente nunca se hizo público hasta 2017, apoya la versión de que no hay elementos suficientes para afirmar que las descargas online generen un desplazamiento en las ventas legales.

Éste mismo año se conformó la ACE, Alianza para la Creatividad y el Entretenimiento entre sus objetivos estará el evitar que la piratería se haga de contenido de series y películas y las haga disponibles en internet.  Llevarán a cabo acciones legales y de investigación para proteger la propiedad intelectual.

Se presume que en 2016 las descargas ilegales de contenidos superaron los 5 mil millones de descargas. La ACE la conforman Netflix, HBO, Amazon, Universal, NBC, Walt Disney, AMC, Twentieth Century Fox y muchos otros, entre ellos está hasta Televisa.

Las empresas han desarrollado muchos mecanismos técnicos para evitar que se pueda copiar un disco original, justificado en evitar a la piratería. Afectan a quien compra material original y requiere de una copia de seguridad. El usuario que paga nunca es el centro de la legislación y es quien finalmente hace vivir a las industrias.

Por otro lado, también se dice que la piratería afecta a los nuevos  servicios de streaming como Netflix, Amazon o HBO Go.

Actualmente se realizan nuevas acciones para proteger contenidos. Para la nueva temporada de la serie The Walking Dead, AMC ha recurrido a las marcas de agua secretas. Tristemente para la empresa productora a pocos les interesó el estreno que es considerado un gran  fracaso.

Seguro lo hicieron tomando en cuenta que la temporada 7 de la serie Juego de Tronos fue descargada ilegalmente más de 1 mil millones de veces. Aunque debemos considerar también que a pesar de esto y del capítulo que fue robado por hackers y el capítulo que se transmitió antes de tiempo, la serie fue la más vista en todo el mundo, lo que reafirma lo dicho al inicio sobre el bajo impacto de la piratería, sobre todo cuando se logra generar un interés en los espectadores.

La única forma de combatir a la piratería es ofrecer servicios y productos de calidad. Al momento que pagamos por algo y recibimos, por ejemplo, un CD con la impresión del arte de forma deficiente, lo primero que pensamos es: “para esto, mejor lo hubiera comprado pirata”.

Aquí no se está llamando a una defensa de la piratería, sin embargo la ley debería estar enfocada en proteger más a los ciudadanos que las ganancias de los empresarios.

Como ejemplo, es imposible criticar a quien decide comprar una serie pirata si primero contrató y pagó servicios de streaming como HBO Go a través de Dish y nunca pudo disfrutar de un servicio de calidad, mucho menos de un soporte técnico que le ayudara.

Cómo criticar a quien recurre a la piratería, cansado de pelear con Total Play por su incapacidad de ofrecer una conexión a internet funcional por más de una semana.

Los servicios en México son pésimos, sobre todo si esas empresas no se preocupan por alguna ley que les imponga castigos o multas que le hagan pensar dos veces antes de dejar a sus clientes a su suerte.

Si se legisla en México para proteger los derechos de autor está bien, siempre y cuando se legisle al mismo tiempo para proteger a los clientes para que reciban la calidad que esperan al pagar. Porque el riesgo de la piratería es que pase como en México, que ésta resulta muchas veces más confiable que las empresas.

 

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