Los trabajadores piden un alza salarial del 8 por ciento y exigen reducir las horas de trabajo semanales de 35 a 28 para cuidar de hijos, ancianos o parientes enfermos.

4 millones de trabajadores alemanes del metal inician una serie de tres paros de 24 horas en protesta por su jornada y salarios, afectando a empresas como el fabricante de camiones MAN, perteneciente a Volkswagen, y el proveedor automotriz ZF Friedrichshafen.

El sindicato alemán IG Metall ha instado a paros de todo el día hasta el viernes, lanzando una advertencia previa a acciones generalizadas en la industria que podrían poner en apuros a empresas que dependen de una bien engrasada cadena de suministro de componentes de automóviles y otros.

“Es necesario porque las empresas se han puesto de perfil y han puesto en cuestión compromisos que ya se habían acordado”, dijo el dirigente de IG Metall, Joerg Hofmann, al diario Handelsblatt.

En toda Alemania, se cree que aproximadamente 260 empresas se verán afectadas por unas movilizaciones en apoyo de las demandas de IG Metall desde hoy hasta el viernes. En el proveedor automovilístico Robert Bosch en Stuttgart, los trabajadores están llamados a la huelga el miércoles, mientras que los del fabricante de Mercedes-Benz Daimler y Porsche están convocados el viernes.

El fuerte crecimiento del sector, el más rápido en seis años, ha encontrado un límite en la falta de reservas de mano de obra por el descenso demográfico alemán y el bloqueo a la llegada de nuevos emigrantes.

El precio de la fuerza de trabajo se ha encarecido. El sindicato exige un aumento salarial del 8 por ciento en 27 meses para 3,9 millones de trabajadores del metal y la ingeniería.

El sindicato ha pedido también el derecho de los trabajadores a reducir sus horas semanales a 28 desde 35 para el cuidado de niños, ancianos y familiares enfermos, y la vuelta a la jornada total tras dos años.

Se trata del primer cambio importante en horas que ha impulsado IG Metall desde que los trabajadores llevaron a cabo siete semanas de paros en 1984 para asegurarse un recorte de la jornada laboral de 40 a 35 horas.

Los empresarios han ofrecido un aumento salarial del 6,8 por ciento pero rechazan una reducción de horas a menos que puedan aumentarlas cuando fuera necesario.

Compartir: