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La prostitución es uno de los negocios que más dinero mueven a nivel mundial, asociado inevitablemente a la trata de personas.

Mercantilización del cuerpo = degradación de la mujer

Una de las expresiones más brutales de la opresión hacia la mujer incentivada en el capitalismo es la cosificación y mercantilización del cuerpo. Esos conceptos que parecen abstractos los vivimos/sufrimos todos los días: somos cuerpos para ser mirados y tocados para el disfrute de otro, el acoso callejero, la obsesión por el cuerpo, la violencia mediática y hasta las violaciones se desprenden de esas expresiones de la opresión.

La prostitución es uno de los puntos máximos de esa violencia y degradación ¿Puede considerarse entonces como un trabajo como cualquier otro? ¿Es lo mismo dejar a otro disponer del propio cuerpo que cortar el pelo, conducir un taxi o levantar una pared? ¿De lo que se trata es de “regular” la degradación?

La mentira de la voluntad, en un mundo donde casi nada se elige

¿La prostitución puede ser considerada como una elección? Entendemos que no es real que las mujeres elijan en forma libre y voluntaria ejercer la prostitución, sino que se enfrentan a situaciones de vulnerabilidad en las cuales no tiene opción de elegir. Cuando hay necesidad no hay elección y la voluntad individual del sujeto, tan bastardeada por algunos sectores del feminismo, se ve anulada frente al hambre.

En el sistema capitalista, la prostitución se convierte en un fenómeno masivo; si analizamos los datos observamos que la gran mayoría de las prostitutas lo son por pobreza y necesidad y solo existe una pequeña minoría de prostitutas de alta sociedad.

Así, la prostitución se convierte en una necesaria institución social de la sociedad burguesa, que se desarrolla en consonancia con el capitalismo.

En defensa de las mujeres, contra el negocio de la prostitución

Nuestra postura muy lejos está de ser en contra de las prostitutas, por el contrario: defendemos los derechos de las mujeres pobres y trabajadoras a no verse obligadas a degradarse para sobrevivir. En este sentido, nos oponemos firmemente a todas aquellas medidas que se orientan hacia la criminalización de las mujeres, nos oponemos y repudiamos enérgicamente las agresiones de las instituciones, como la policía, cómplices y responsables del flagelo.

Creemos que es obligación de las organizaciones sociales y sindicales pelear contra el negocio de la prostitución y para que todas las mujeres tengan la posibilidad de otras opciones de vida con salarios dignos y acceso gratuito en todos los niveles de educación y salud, además de vivienda y protección social para ellas y sus familias.

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