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En Sudáfrica la caza furtiva de animales, especialmente de rinocerontes, se produce con una frecuencia sorprendente. Con el objetivo de evitar que se sigan matando animales con los que se comercializa después de manera ilegal, diferentes mujeres decidieron formar esta élite. Se trata de un valiente grupo que no tiene miedo de poner en riesgo su vida si con ello salvan la de los animales de su entorno.

África es uno de los continentes donde más especies salvajes se encuentran amenazadas. Muchos cazadores furtivos matan animales para vender después sus pieles, sus cuernos o su carne. Durante el año 2015, se mataron un total de 1.175 rinocerontes, uno de los ejemplares más demandados, para traficar con sus cuernos, los cuales se los arrancan incluso estando vivos. Las organizaciones ecologistas señalan que un kilo de cuernos de rinoceronte puede alcanzar los 47.800 euros en el mercado negro. Para frenar esta barbarie, en el 2013 se formó un grupo de mujeres dispuestas a patrullar la zona, liberar a los animales y dar caza a los propios cazadores furtivos. Ellas son las Black Mamba.

Esta unidad está formada por 26 mujeres y su labor ha sido premiada por el Programa Ambiental de Naciones Unidas. Al día caminan hasta 20 kilómetros para patrullar, tanto de día como de noche, el Parque Nacional Kruger, la reserva de animales más grande de Sudáfrica (su tamaño es similar al de Gales). Su objetivo es detectar la presencia de cazadores furtivos en la zona y actuar en consecuencia para poder salvar a los rinocerontes, los cuales, a este ritmo, podrían extinguirse en menos de diez años.

La mayor parte de las personas que viven en los pueblos que rodean el Parque Kruger no tienen empleo, por lo que la caza de rinocerontes se convierte para ellos en una buena alternativa para conseguir dinero. “Los rinocerontes no nos aportan nada, no sirven para nada. No importa que se extingan”, es la excusa que ofrecen para cazarlos en lugar de preservarlos, tal y como declara uno de los cazadores furtivos en un reportaje emitido por el canal británico Channel 4.

“Yo quiero que mis hijos puedan ver lo que yo he visto. No quiero decirles ‘aquí solía haber rinocerontes’, sino que los vean ellos mismos, que sientan y amen la naturaleza”, explica una de las integrantes de las Black Mamba. Admiten que al principio experimentaron miedo, especialmente durante las patrullas nocturnas, en las que los cazadores se suelen esconder entre los árboles, o cuando aparecen animales salvajes, como leones, leopardos o elefantes. Pero todas ellas están convencidas de que su trabajo es vital y necesario, por lo que no piensan detenerse. “Se lo que estoy haciendo. Si ves a los cazadores furtivos diles que lo intenten, estando nosotras aquí, son ellos quienes están en peligro”, afirma otra de las mujeres.

“Las Black Mamba son una fuente de inspiración no solo a nivel local, sino en todo el mundo, para todos aquellos que trabajan para eliminar el comercio ilegal de animales”, explicó el director del Programa Ambiental de Naciones Unidas. Unas mujeres fuertes y valientes que hacen honor a su nombre: la serpiente más peligrosa de África. En los últimos años, el grupo ha desmantelado cinco campamentos de cazadores furtivos y han reducido en un 70% aproximadamente la caza furtiva en la zona.

Aquí puedes ver parte del reportaje de Channel 4 en el que se explica detalladamente la misión de las Black Mamba. Advertimos que algunas imágenes pueden herir la sensibilidad:

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