Por Santi Gonzalez (@_santigr)
El videoclip del músico Childish Gambino conquistó en pocos días 120 millones de visitas.

Desde que fuera lanzado días atrás, el video de “This is America” -último single Childish Gambino, el pseudónimo musical del actor y director Donald Glover- ha tenido más de 120 millones de visitas en su canal oficial de YouTube, provocando un caluroso debate sobre su contenido entre fans y críticos de todas partes.

El lanzamiento de esta canción de trap (un sub género del hip hop) coincide con una semana de polémicas por las declaraciones del rapero Kanye West -un referente del género del hip hop y fogoneador de la política Trump a través de sus redes sociales-, quien opinó sobre la esclavitud que fue (y es) una elección del esclavo ser propiedad de otro. En medio del debate sobre las brechas salariales, la violencia policial, las políticas anti inmigración de Trump y los derechos de la comunidad afroamericana, sus dichos han generado el repudio de artistas como Stevie Wonder o Will.I.Am y de los medios de comunicación.
 

El video, dirigido por Hiro Murai, aborda grandes debates del momento en los Estados Unidos, como son el mercado de armas de fuego y la violencia hacia la comunidad negra. Uno de los “giros” sucede al principio, con Glover bailando alegremente con un coro góspel hasta que saca una pistola y ejecuta a un hombre afroamericano –quien es tratado con más cuidado que al hombre que acaban de dispararle. En otra escena vemos nuevamente a un coro góspel, cantando “Get your money, black man” (“toma tu dinero, hombre negro) en gradas similares a las de una iglesia, hasta que son acribillados por una metralleta -un paralelo con la masacre de Charleston de 2015, cuando un supremacista blanco asesinó a 9 personas en una Iglesia del condado.

 

A diferencia de otros artistas, como Beyonce y Kendrik Lamar, que abordaron estos temas con el foco puesto en la comunidad afroamericana víctima de la opresión, el video parece apuntar a la sociedad en general y al papel de artista frente a esta situación. “I’m so fitted / I’m on Gucci / I’m so pretty / Im gon´ get it / watch me move” (Estoy tan arreglado / visto de Gucci / soy tan lindo / lo voy a conseguir / mira cómo me muevo) canta Gambino, bailando alegremente y acaparando la atención del espectador, mientras detrás de él se ven corridas con algunos policías pasando en el fondo, un enfrentamiento de bandos y autos incendiados. ¿Debe el artista sólo ser un entretenimiento o debe abordar una crítica política de la sociedad? ¿Se puede consumir la cultura afroamericana ignorando la violencia y discriminación a esa misma comunidad? Tales son las preguntas que parecen plantear estas tensas contraposiciones de imágenes. 

El video hace constantes referencias a diferentes aspectos de la cultura afroamericana. Por caso, los movimientos de Gambino evocan los de Jim Crow –el personaje, popularizado por las obras de teatro de blancos pintados de negro, constituía una burla de la cultura afro americana y se transformó luego en un icono de las leyes de segregación. La lírica de la canción y el atuendo del intérprete parecen parodiar al estereotipo “gangster” del hip hop, cantando sobre fajos de dinero y contrabando. Una de sus poses de baile, con los brazos hacia arriba sacando músculos, es la pose de Richard Pryor, comediante y activista político. Así, la contraposición vuelve a poner en tensión cuál debe ser el rol del artista afroamericano: ¿simplemente lucrar con su cultura, evadiendo la realidad social que está en su base, o ser a su vez vocero y crítico de esta situación?

 

Los momentos finales, con Gambino escapando de los hombres blancos del video mientras se escucha “You just a black man in this world/ You just a barcode” (Eres tan solo un hombre negro en este mundo/eres tan solo un código de barras) parece ser la imagen del conflicto que quiere narrar. El final parece querer presentar la idea de que cuando el artista afroamericano no quiere ser un entretenimiento solamente, la sociedad busca atraparlo.

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