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Por Marcelo Mache
La trama de la serie Ozark, de reciente lanzamiento, recorre las vicisitudes que sufre el personaje protagonista -un asesor financiero de Chicago cuya verdadera ocupación es el lavado de dinero para el segundo cartel mexicano del país- y su familia, tras tener que mudar su negocio a la intrascendente región de Los Ozarks, en la que parece ser su última carta para defender sus vidas ante la amenaza del cartel.
 
Con esta nueva producción, Netflix abunda en las tramas vinculadas al negocio del narcotráfico intentado explotar el fenómeno generado por series como “Breaking Bad” y “Narcos”, entre otras, que han suscitado el interés y el fervor de millones de espectadores. La particularidad de Ozark es que, lejos de centrarse en las excentricidades de los capos del narcotráfico o en las complejas estructuras y organizaciones montadas por los carteles y sus delitos, gira en torno del rol que juega el dinero proveniente del narcotráfico en el sostén de la economía norteamericana.
 
Volviendo a la historia de nuestro protagonista, Marty Byrde, este llega al complejo turístico del lago Ozark donde se encuentra con el escenario de una economía en franco estancamiento, con negocios poco rentables y un bajo nivel de vida de la población. En ese terreno debe improvisar un esquema de negocios que le permita realizar sus operaciones contables para lavar el dinero de sus patrones. Su meta, de realización imposible, empieza a tornarse probable debido al cuadro de quiebra de la economía local. Marty Byrde aparece entonces como un emprendedor capitalista, con un capital económico significativo, que invierte en negocios estancados bajo el perfil de un modesto asesor financiero. La serie, antes que nada, tira por la borda la idea de que el éxito en los negocios depende en mayor medida de un análisis técnico del rendimiento del capital empleado. También arroja luz sobre la vulnerabilidad de las clases medias ante la bancarrota y la tendencia a su absorción y desplazamiento por los grandes capitales, incluidos los que provienen del narcotráfico.
 
El carácter global de esta operatoria queda brutalmente expuesto por el hijo del protagonista de la serie, cuando compelido a manifestarse públicamente en contra de las drogas, reflexiona al respecto: “[el narcotráfico] impulsa la economía nacional (…) el dinero de la droga fue lo que evitó el colapso de la economía global en 2008. Al estallar el mercado inmobiliario ese dinero fue el único disponible para apuntalar a los grandes bancos. Sin mencionar los 350 millones de narcodólares que financiaron los puentes, las rutas y la atención sanitaria. Incluso la educación…”.
 
Ozark es un poblado cualquiera del estado de Misuri, en Norteamérica. El carácter genérico y accidental de este destino arroja la idea de que todo sitio es a su vez Ozark: no son las particularidades de una zona turística las que hacen posible este tipo de negocios, sino las condiciones sociales en las que opera el narcotráfico y el lavado de dinero, en el cuadro de la crisis mundial y del desplazamiento de sectores medios hacia la bancarrota.
 
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